viernes, 30 de enero de 2015

PROLAPSO UTERINO EN YEGUAS

M.V. Roliana Mercedes Sánchez
Rolianam@gmail.com

El prolapso uterino se define como el deslizamiento del útero hacia el exterior a través del vestíbulo de la vagina. Esta condición es poco frecuente en yeguas y las causas son variadas, pero se atribuyen en su mayoría a partos distócicos, retención placentaria o como secuela a abortos. Otras causas menos comunes incluyen esfuerzos o tenesmo por trauma vaginal combinado con atonía uterina lo que conlleva al prolapso o dolores (a menudo secundario a causas no diagnosticadas en la región pélvica).

Prolapso Uterino posterior a un parto distócico
La elongación de las uniones del mesometrio, combinados con atonía, flacidez y relajación del útero son los elementos fundamentales en la etiología del prolapso uterino. Se presenta en mayor proporción en yeguas multíparas viejas, sin embargo puede presentarse en yeguas primíparas o potrancas vírgenes.

La condición del útero y consecuentemente la de la yegua en gran parte depende de la longitud de tiempo en que ha estado en progreso el prolapso. Mientras la duración del prolapso sea menor se encontrara menor grado de edematización y congestión.  Es por ello que la situación debe resolverse lo más rápido posible favoreciendo así a la recuperación de la yegua. Al mismo tiempo, mientras menor sea la porción evertida del útero la probabilidad de ruptura de la arteria uterina y las posteriores complicaciones es menor. Cuando ocurre ruptura de la arteria uterina el pronóstico de la yegua es pobre.

Manejo Del Prolapso
En estos casos se debe proceder lo mas rápido posible manteniendo el útero posicionado más alto que el borde de la pelvis para reducir la tensión de la arteria uterina y el soporte de los tejidos suaves, evitando la rápida congestión y edematización del útero.  Relajar y sedar a la yegua, colocar anestesia epidural o anestesia general. La limpieza del útero se debe realizar delicadamente utilizando solución yodada diluida en agua destilada tibia a fin de disminuir la contaminación del útero de agentes externos.  En caso de que aun esta adherida la placenta se debe remover cuidadosamente cerciorándose de que no queden remanentes que posteriormente compliquen el cuadro.

Es importante evaluar la totalidad del útero verificando que no existan rupturas, en caso de que estén presentes se deben suturar. A continuación, el útero se lubrica con pomadas antisépticas o antibióticas para posicionarlo cuidadosamente identificando el extremo evertido y aplicando presión firme mientras se empuja al interior de la vagina y a través del cuello uterino, el resto del útero seguirá su posición normal.

En caso de que el útero no se pueda posicionar con la yegua de pie es necesaria la anestesia general, para sujetar y elevar a la yegua de los miembros posteriores hasta lograr un grado de inclinación que permita que el útero descienda a su posición anatómica normal.  Posterior a esto se debe realizar la palpación manual y verificar el correcto posicionamiento de los cuernos, si no se ha logrado se recomienda llenar el útero de agua destilada tibia para que los cuernos se ubiquen adecuadamente. Una vez que el útero se encuentre ubicado correctamente se realiza la sutura de los labios vulvares (sutura Caslick).

Como última recomendación la yegua debe tratarse con antibióticoterapia intrauterina en bolos o infusiones una vez que se ha solucionado el prolapso. Así mismo, se debe instaurar un tratamiento parenteral con antibióticos de amplio espectro y antiinflamatorios no esteroidales y monitorear clínicamente a la yegua buscando signos de toxicidad.  Pasada una semana se evalúa ultrasonograficamente y por medio de la palpación la correcta involución del útero.


Tomado de: STORY, M. 2007. Prefoaling and Postfoaling Complications. En: Samper J. Pycock J, Mckinnon A, (eds.). Current Therapy in Equine Reproduction. Editorial Saunders Elsevier.  St. Louis, Missouri, Estados Unidos de América. 2007. Página 458 - 464.

ANESTRO EN YEGUAS

M.V. Roliana Mercedes Sanchez
rolianam@gmail.com

El anesto se define como la ausencia de estro o celo, o la falta de receptividad sexual al semental por un periodo prolongado de tiempo. El ciclo estral de la yegua tiene una duración de 21 a 22 días con un periodo de celo de 4 a 7 días.  La yegua es considerada como una reproductora poliéstrica estacional de días largos, es decir, desarrolla varios ciclos reproductivos en la estación determinada por las mayores horas de luz del día (primavera-verano).

Cuando una yegua no exhiba signos de celo se puede sospechar que está preñada, el no retorno al celo es el primer indicio de gestación. La presencia de progesterona (ya sea por tejido luteal o la unidad fetoplacentaria) viene acompañada de un comportamiento agresivo frente al semental. Si a la revisión ultrasonografica no se ha diagnosticado preñez y se observa el cuerpo lúteo, el tratamiento indicado es la administración de prostaglandinas con la finalidad de lisar el tejido lúteal.

Anestro Estacional
En las yeguas los días de menor duración de horas luz activan la secreción de melatonina desde de la glándula pineal. Esta hormona es captada por el hipotálamo disminuyendo la secreción de la Hormona Liberadora de Gonadotropinas (GnRH), lo que conlleva a la disminución de la liberación de las Hormonas Luteinizante (LH) y Folículo Estimulante (FSH) por parte de la adenohipófisis y en consecuencia a la inactividad ovárica.  La foliculogénesis en el ovario equino procede en ausencia de gonadotropinas hasta un diámetro folicular de aproximadamente 2mm. después de este tamaño los folículos son dependientes de la FSH para estimular su desarrollo, y eventualmente de la LH para su maduración final y la ovulación. Este fenómeno no es muy marcado en yeguas en condiciones tropicales.

Estimulación Lumínica Artificial
La adecuada estimulación comprende un periodo de 14,5 a 16 horas luz, de intensidad 100 watts con una duración de 30 a 60 días.  Se comienza con una exposición de 2 horas de luz iniciando a las 9 horas posteriores al anochecer. 

Su finalidad consiste en incrementar los niveles de GnRH desde el hipotálamo por efecto de la inhibición de la liberación de melatonina desde la glándula pineal aumentado por las horas de luz artificial al que la yegua será sometida. Al incrementar los niveles de GnRH se inicia la liberación de LH y FSH desde la pituitaria anterior teniendo un efecto directo sobre las gónadas sexuales iniciando así la actividad cíclica en la yegua.

Lactación y Condición Corporal
El anestro ocurre ocasionalmente en 3 a 4% de yeguas paridas con buena condición corporal y hasta en un 16% en yeguas con pobre condición.  La duración del estado anovulatorio así como el grado de regresión de los ovarios puede ser influenciado en gran parte por la condición corporal y el plano nutricional. Las yeguas muy delgadas experimentan una regresión más profunda de los ovarios y del periodo anovulatorio. Así mismo, las yeguas que se encuentran lactando sufren grandes demandas metabólicas, energéticas y nutricionales y suelen responder a un incremento apropiado del plano nutricional aunque pueden tardar varias semanas o más para incrementar su condición a un nivel suficiente para activar los ovarios.  La condición corporal está asociada al inicio de la actividad ovárica, disminución de las tasas de preñez, incremento de la pérdida embrionaria, incremento del número de abortos e incremento del número de anestros.

Tratamientos Hormonales
Existen diferentes tratamientos hormonales que se han utilizado para estimular la actividad ovárica en yeguas en anestro, tal como el uso de GnRH o sus análogos para imitar la activación de la liberación pulsátil desde el hipotálamo y por consiguiente de las gonadotropinas (LH y FSH).  Así como también el uso de Antagonistas Dopaminergicos (Domperidona y Sulpiride) que actúan sobre los receptores D₂ dopaminergicos, con lo que incrementa la liberación de prolactina desde la glándula pituitaria aumentando así los niveles de LH y con ello la activación ovárica. El tratamiento consiste en administrar 1,1 mg/kg PO q 24 horas por dos a cuatro semanas. Se recomienda realizarlo 2 semanas posteriores al inicio de la estimulación lumínica. 

Tomado de: NEWCOMBE, J.  2007. The Follicle: Practical Aspects of Follicle Control. En: Samper J. Pycock J, Mckinnon A, (eds.). Current Therapy in Equine Reproduction. Editorial Saunders Elsevier.  St. Louis, Missouri, Estados Unidos de América. 2007. Página 15 - 21.

jueves, 22 de enero de 2015

SEPTICEMIA EN POTROS


M.V. Roliana Mercedes Sanchez
Rolianam@gmail.com
   
Es una enfermedad sistémica asociada a la presencia y persistencia de bacterias y sus toxinas en sangre, las cuales desarrollan una sobreactivación del sistema inmune como consecuencia de la sepsis  (infección generalizada) lo que finalmente conduciría a un shock séptico.  Los potros recién nacidos (menores de 21 días de edad), suelen sufrir esta enfermedad que a menudo es grave y ocasiona su muerte, con pérdidas económicas importantes para los criadores de caballos debido a los elevados costos del tratamiento y la alta mortalidad asociada.

Etiología
Se considera la enfermedad más frecuente en potros neonatos y los principales agentes etiológicos son bacterias como Escherichia coli, Actinobacillus spp., Pasteurella spp., Klebsiella spp., Salmonella spp., Streptococcus spp. y Clostridium spp., y con menor frecuencia hongos y virus. Dentro de estos últimos, destacan rotavirus y coronavirus, responsables de procesos infecciosos digestivos. Así mismo hipovolemia, traumas, hemorragias y reacciones inmunológicas se han señalado como causa de la enfermedad.

Rutas de Invasión
Los organismos patógenos pueden infectar a los potros por numerosas rutas. En el ambiente intrauterino, el feto puede estar expuesto a los microorganismos que han invadido la placenta logrando el acceso directo al torrente sanguíneo del potro produciendo daños al tracto gastrointestinal y respiratorio del feto. Después del nacimiento, la infección bacteriana puede ser causada por la contaminación del ombligo, ingestión o inhalación, o secundaria a heridas.

Factores de Riesgo
Dentro de los factores de riesgo se señalan una falla en la transferencia pasiva de anticuerpos calostrales, medio ambiente antihigiénico, grave exposición al frío o calor, yeguas de edad avanzada, potros prematuros, embarazo prolongado, yeguas enfermas y/o bajo estrés.
                                              
Signos Clínicos y Lesiones
Los signos clínicos que se presentan incluyen depresión, anorexia, borborismos disminuidos, animales en decúbito, esclerótica y mucosas congestivas, ligera taquicardia y taquipnea, diarrea, convulsiones, hinchazón de las articulaciones, extremidades y miembros fríos y falta de ganancia diaria de peso.   La septicemia produce lesiones en diferentes sistemas las cuales incluyen neumonía, enteritis y diarrea, osteomielitis, artritis séptica, meningitis e infecciones umbilicales.

Diagnóstico
Está basado principalmente en la historia clínica y una buena anamnesis que contenga información detallada del periodo de antes y después del nacimiento y un examen físico. Esta información se complementa con algunos análisis de sangre, que incluirá un recuento sanguíneo completo, niveles de inmunoglobulina en suero y de glucosa en sangre. Adicionalmente es de utilidad un cultivo, electrolitos séricos y radiografías de tórax.

Tratamiento
Administración de antibióticos como penicilina potásica combinada con gentamicina o ceftiofur. Para reponer los líquidos y electrolitos administrar solución de ringer lactato, glucosa y bicarbonato de sodio. Los potros con falla parcial o total en la transferencia de inmunidad pasiva se les deberán administrar plasma intravenosamente. Terapia antiendotoxica con plasma hiperinmune o polimixina B. Fármacos antiinflamatorios no esteroideos como flunixin meglumine o ketoprofeno.

Prevención
La prevención debe estar enfocada en dos aspectos principales, antes del parto se deben realizar los planes de vacunación estratégico a las madres para mejorar su estado inmune (3-6 semanas preparto), así como también los planes de desparasitación y mantener los establos en buenas condiciones de higiene. Después del parto la medida más importante será garantizar que la cría ingiera calostro en las primeras horas de vida, realizar la correcta desinfección del cordón umbilical y mantener las medidas higiénicas en las instalaciones. 

Tomado de: MCKENZIE, H. C. FURR, M. O. 2001. Equine Neonatal Sepsis: The Pathophysiology of Severe Inflammation and Infection. Compedium Equine Edition: Continuing Education for Veterinarians. Yardley, Pennsylvania, Estados Unidos de América. Vol. 23. Nro. 7. 

CONSIDERACIONES SOBRE PREÑECES DE ALTO RIESGO EN YEGUAS

M.V. Roliana M. Sanchez Rolianam@gmail.com   Servir a una yegua es proceso emocionante y esperado para cualquier propietario. Un ...